Kanito, colgó pronto las botas de baloncesto. A la tierna edad de 21 añitos, cuando era más tirilla que el tirillas de su hermano, dijo adiós al basket. Como bien decía, me retiro en la cumbre de mi carrera.
Le tiraba más levantar placas de hierro en repeticiones de a 8. Así, poco a poco, se convirtió en el animalito que conocemos.
Tras años amaestrando fieras en las puertas de los antros sevillanos, se dedicó a la enseñanza.
Con el nacimiento de CB Er Toti, le liaron para que retomase la senda del baloncesto. Aunque duró poco su vuelta. Acosado por las lesiones, y tras la polémica surgida en el seno del club por presunto desfalco de bienes, tomó la determinación de presentar unilateralmente su dimisión del puesto de alero tirador-entrenador en prácticas.
Desde entonces, cayó en olvido. Hay rumores de todo tipo por la ciudad: unos dicen que se ha emancipado y vive en un piso tutelado; otros afirman que se dedica a dar clases de religión, suponemos que de budismo; otros que ha
dejado la bebida. Aunque ninguno de estos increíbles rumores se ha podido confirmar desde esta redacción
Lo que sí se ha podido contrastar es la publicación inminente de la biografía no autorizada de Kanito R. Una obra en la que sin duda destacaran capítulos como “Rula K Gao”, “Mejor quedamos como amigos”, “Estoy averiao” y “Desayuno con pitones”.
Aquí le vemos vestido elegante para la ocasión.